Perder el tiempo


"No me hagas perder el tiempo0". Es una frase fuerte, pero cierta, Jamás creí que pudiera llegar a entenderla de la manera en que ahora lo hago. La entrada anterior del blog, que habla acerca de escuchar, mencionaba que al principio como emprendedor ponía mucho tiempo en las personas. Por consiguiente lo hacía también en las juntas, trataba de entender el más mínimo detalle de lo que me quisieran decir, sin darme cuenta que había veces en las que ni ellos sabían lo que estaban explicando.


Lo que empezaba siendo una junta luego se transformaba en un "chismesito con café" o en una plática de lo que nos encantaría lograr en la vida, de nuestros sueños, de las mascotas, la lista de las cosas que nos gustaría hacer antes de morir, y mucho tiempo después cuando la garganta dolía y la noche nos llegaba, dejábamos de platicar. Medio resolvíamos por lo que realmente estábamos ahí y continuábamos el día siguiente.


Cuando recién empezaba, era obvio que tenía tiempo para eso y más. Realmente no sé cuándo pasó, igual y fue una transición tan tranquila que nadie se dio cuenta (ni yo) de que las cosas tenían que cambiar.


Si pudiera poner el momento en que me di cuenta que las juntas cambiaban sería cuando al empezar preguntaba "¿Cuál es el objetivo de la junta?" si bien no cancelaba la junta en caso de no saberlo, nos empezaba a dar una idea de que las reuniones deberían tener un propósito claro. Podría parecer lógico poder verlo desde el principio pero creo que es un camino que el emprendedor transita en lo que encuentra su estilo.


Conforme el empezamos a crecer en personal, también lo hicieron el número de juntas, el tiempo que se le dedicaba a ellas y, sobre todo, fueron más claros los momentos en los que me daba cuenta que se estaba perdiendo el tiempo.


El trabajo de oficina lo estaba empezando muy tarde, después de las reuniones, y eso me empezó a frustrar, no porque no me guste trabajar, (al contrario, me encanta mi trabajo y siento pasión por lo que hago). Fue más la parte, que cuando estaba en una junta me preguntaba si realmente yo debía estar ahí o podría adelantar otra cosa, comenzaba a cuestionarme más seguido si valía la pena repetir las mismas cosas veinte veces, y como cereza del pastel ( no se si se siga usando esa expresión hoy en día) me di cuenta que muchas de las reuniones carecían de números. Literalmente las decisiones se tomaban con base en "opiniones".



Primero, en verdad que entiendo que es algo sumamente novato tener una reunión así. Pero al menos yo no me di cuenta al principio, Simplemente me dejaba llevar por la pasión de escucharlos a todos. Cuando el tiempo se fue acabando, las decisiones debían tomarse con más celeridad, y para hacerlo se debía tener la mayor cantidad de información posible ( ya saben, eso de los datos general información, la información conocimiento y el conocimiento es poder).


Segundo, una vez que te das cuenta de lo anterior. Viene la parte que para mi fue la más difícil. Tener que cancelar juntas o terminar una porque no se tiene a información, los datos o el conocimiento necesario para tomar una decisión. Y aunque a veces me siento mal por hacerlo aún así creo que es más cruel tener a las personas perdiendo el tiempo en una reunión innecesaria.


Nunca he podido terminar con la frase "no me hagas perder mi tiempo" porque no creo que ello represente lo que pienso. Demasiado ego en esa frase o narcisismo. Prefiero decir "no perdamos el tiempo, cuando tengas los datos nos vemos de nuevo".





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