Una lección simple y demasiado obvia que recién entendí

Es bien sabido que cuando uno empieza su negocio, tiene que hacerla de ”todologo”. Y eres el mesero, el cocinero, el de ventas, el de contabilidad, el administrador, el de marketing...


Pero si no se tiene cuidado puede que se mantenga el impulso y más que ayudar a crecer te vuelves el cuello de botella de tu empresa. Llega un momento, y cada emprendedor debe ser capaz de saber cuándo es, en que ya no puedes ser todologo o todologa. Debes soltar responsabilidades, Y vaya que cómo cuesta hacerlo.


Porque uno se acostumbra a tener el control de las cosas. Sin embargo al ir avanzando el negocio empieza a ser más grande, y ya no puede pilotear el avión y atender a los pasajeros en el mismo vuelo. Ya no puedes cargar el combustible, dar mantenimiento, capacitarte y seguir actuando como si todo dependiera de ti. (ahora que, dependiendo el negocio, pero si tu empresa depende de ti completamente para poder operar, algo estás haciendo muy mal).


La lección es demasiado simple, contrata a la persona adecuada para el trabajo. He visto personas que tienen un talento increíble para aprender de todo y si quieren hacer planos arquitectónicos aprenden por internet y ello mismos los hacen y quieren ellos mismos hacer los muebles, también quieren cocinar, trapear, instalar tubería de gas de agua y ... les queda todo muy bien. Pero si el trabajo podría haber quedado en una semana, se llevó tres meses en hacerlo.


No es que esté mal aprender al contrario e incredible estar aprendiendo constantemente, pero de eso a meter las manos pensando que lo sabes es otra cosa.


Entiendo que cuando uno empieza no tiene dinero, y tienes que hacer tus planos y tu logo y tu marca y todo lo que se te ocurra. Pero llega un momento en que tienes que dejar que el entrenador entrene, que el jugador juegue, que el administrador administre. En verdad parece tonto pero estando en el calor de la batalla no te das cuenta de cuántas veces estamos retrasando la operación por querer ser nosotros quien haga lo que es tarea del experto.


Confía en tu equipo. Si vas a hacer unos planos deja que el arquitecto los haga, tu encárgate de darle rumbo al negocio.



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